domingo, 12 de mayo de 2013

Planetario de Huesca, Espacio 0,42, una ventana al Universo.

Longitud 0,latitud 42. ¿de dónde son esas coordenadas?
En el año 2008, estuvimos un mes recorriendo algunos lugares de Argentina y Chile. Llegamos a un lugar increible, el valle de Elqui, y allí descubrimos que además de considerarse la cuna del Pisco, en esta zona se dan unas condiciones únicas para la observación astronómica. Como no podía ser de otro modo  una de las noches nos apuntamos a lo que fué una experiencia increíble. Subir en plena noche a la cima de una montaña y descubrir por dentro uno de esos grandes telescopios que resultan ser verdaderas ventanas al espacio. Fué allí donde descubrimos un "turismo de las estrellas" que viaja y en ocasiones paga cifras astronómicas por asomarse a esas originales ventanas.
Es por ello que nos alegramos en cuanto escuchamos la noticia de la creación de un planetario en Huesca, y concretamente en Walqa otro de esos proyectos de los que nos gusta su transfondo.
No hace mucho tuvimos ocasión de visitarlo y la verdad es que nos encantó.
La astronomía es una ciencia que se vive con pasión pero que en ocasiones es dificil transmitir por lo abstracto y distante que puede parecernos. Todos, incluidos los peques tenemos gran cantidad de imagenes en nuestras cabezas de ese espacio con lo cual ya es complicado sorprendernos.
En el planetario de Huesca lo consiguen desde el primer momento, ya el espacio y su espectacular fachada al atardecer nos hace sentir que entramos en un lugar especial. Su espectacular globo terráqueo a escala donde buscarnos, ya nos hace cambiar nuestro sistema de percepción y escalas.
En espiral nos adentramos en las entrañas de este lugar para viajar al exterior y cual sueño infantil volar entre planetas, satélites y estrellas, mientras aprendemos. Desplazarnos por la superficie de Marte o penetrar entre los anillos de Saturno son algunas de las proezas que lograremos. Por un segundo miro a mi alrededor y veo rostros iluminados con esas caras de sorpresa que perdimos en nuestra infancia.
Para terminar nos asomaremos a dos de esas ventanas que nos acercan a algunos de esos brillantes puntos de luz que tenemos cada día sobre nuestras cabezas.
El frío de la noche nos pone en contacto de nuevo con nuestras preocupaciones y nos hace descender a nuestro reducido mundo particular... Al salir en el silencio de los grandes momentos una pregunta ronda por nuestras cabezas...¿qué hay detrás de ese precioso cielo pirenaico?
Volveremos para seguir descubriendolo

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